RESPLANDECIENDO

RESPLANDECIENDO CON LA JUSTICIA DEL CIELO
 
BY: PASTOR DIEGO LUIS PRIETO
 
Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,
y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
 
 
Nuestra búsqueda de los asuntos de Dios debe ser continua, debe ser diaria, conocer el reino de los cielos por medio de nuestro señor Jesucristo es nuestra tarea, debemos hacer lo que el nos enseñó como un acto de justicia a favor de la humanidad, él espera que mostremos su amor, su gracia y su perdón, es nuestra forma de resplandecer en un mundo rodeado de tinieblas que está clamando por la manifestación de los hijos de Dios.
 
La justicia del reino de los cielos es superior a la justicia de los hombres y superior a la justicia de las tinieblas.
 
Nosotros debemos dar gracias por todo, orar por todos y por todo, hacer el bien a todos, amar a todos y perdonar todas la veces que sea necesario, ese es nuestro deber, esto es un acto de justicia que solo se puede aprender buscando el reino de los cielos.
 
NUESTRO MAYOR ACTO DE JUSTICIA.
 
Es cumplir la gran comisión, esta debe cumplir con todos los requisitos de la justicia del Reino, amor, gracia y perdón.
La gran comisión es hacer resplandecer la luz de Cristo a toda la humanidad.
La gran comisión es y debe ser nuestro primer acto de justicia cada día.
 
   La gran comisión
(Mc 16.14-18; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)
 16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Cuando lo vieron, lo adoraron, aunque algunos dudaban. 18 Jesús se acercó y les habló diciendo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
    20 y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Amén.
 
NO PODEMOS PARAR ES NUESTRO DEBER DAR LUZ
 2 Corintios 4
 1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
    2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios. Por el contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda conciencia humana.
    3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
    4 esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
    5 No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús,
    6 porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
 
Cada uno de nosotros debe tener conciencia del cumplimiento de la gran comisión sin restricciones, sin timideces sin, sin penas, debemos despojarnos de todo obstáculo humano que nos impida comunicar las verdades del reino de los cielos y mostrar su justicia.
2 corintios 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.   18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
Hablemos de Cristo a todos, no paremos es un acto de justicia y es nuestra responsabilidad. Tenemos que ayudar a familiares, amigos y desconocidos en todas partes del mundo para que sean salvos y disfruten de los beneficios del reino.
Cada uno de nosotros debe prepararse para tener un grupo familiar de oración y discipulado para que lleguen nuevas personas a la iglesia, es nuestra responsabilidad y es un acto de justicia. Llego la hora de resplandecer en esta ciudad.